Camino a 2027: A Kicillof, ¿le conviene hacer alianza con el kirchnerismo?
El Código Electoral establece que la elección presidencial argentina se realiza el cuarto domingo de octubre, y la fecha estimada será el domingo 24 de octubre, algo más de un año para que los principales candidatos a ocupar el sillón de Rivadavia realicen estrategias y alianzas.
Mientras que el PRO y la Libertad Avanza dejaron entrever que irán con un armado conjunto, en el peronismo aún no logran ponerse de acuerdo, lo cual llama la atención de analistas y de gran parte de la población, más aún tratándose de la principal fuerza política que puede destronar a los hermanos Milei y a sus asesores.
Recién hace unos días, el gobernador bonaerense, Sergio Massa y Máximo Kirchner se reunieron para limar asperezas y bloquear el intento de Milei de eliminar las PASO. Los referentes del PJ no estuvieron solos, también asistieron cuatro gobernadores: Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).
Pese a que no hubo comunicado oficial sobre lo resuelto en la reunión, los asistentes señalaron que hubo “buen clima” y que se buscó evitar cualquier tipo de conflicto. El gran dato alentador fue haber logrado derribar -en conjunto- la aprobación de la “Ley de Inviolabillidad de la Propiedad Privada” del oficialismo. ¿A quiénes beneficia el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada?
¿LA VES?
Después de casi década y media del kirchnerismo en el poder, el PJ no logró mantenerse firme por más de cuatro años. A Cristina le sucedió “el primer cambio” que fue Mauricio Macri, cuya gestión económica desastrosa le permitió al kirchernerismo volver a la Presidencia de la Nación, pero el apoyo se desdibujó rápidamente y “el segundo cambio” volvió a llegar a la Casa Rosada, esta vez de la mano de Javier Milei, un economista desconocido que escaló gracias a los grandes medios de comunicación, de sus insultos y desprecio por los Periodistas y todo aquel que opine diferente.
Un sector del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio político de Kicillof, y de otros sectores dentro del PJ no quieren una alianza con el kirchnerismo. Consideran que su tiempo ya pasó, que es momento del cambio dentro de un espacio que busca retomar la esencia del peronismo.
“Perón no quería miles de extranjeros sin oficio ni regalaba planes sociales, como hicieron Néstor y Cristina”, señalan desde un sector del peronismo más ultra. Muchos recuerdan que el primer y segundo Plan Quinquenal del general, a comienzos de la década del ’40, tenía un procedimiento selectivo que vinculaba la migración con la necesidad de recursos humanos calificados que había en ese momento, sobre todo en el desarrollo industrial y la colonización que se pensaba hacer en el interior de Argentina.
Hace casi 80 años, se estaba haciendo un gran esfuerzo de desarrollo industrial, y las delegaciones argentinas en el exterior seleccionaban gente de acuerdo a la demanda insatisfecha por parte de la industria argentina. Es decir, no era una apertura para que cualquier persona se pudiera radicar en el país.
Por eso, hay elementos de la derecha que seduce este sector del peronismo: el límite a la extranjerización de la sociedad, la universidad y la salud aranceladas fueron medidas vistas con buenos ojos, pese a que no pudieron llevarse a cabo en gran medida. El “nacionalismo” muy propio del general se replicó, en alguna medida, en el discurso de la LLA. Ese fue el punto fuerte que consiguió el respaldo de gran parte de la sociedad. Pero no fue el único.
Milei también llegó a la presidencia con el discurso de “los vagos planeros”, la meritocracia y los ñoquis. El primero de los ítems se desvaneció, ya que fue -hasta ahora- el presidente que más aumentó los planes sociales. Respecto al segundo punto, despidió a miles de trabajadores del Estado -una receta común de la derecha-, muchos de los cuales no eran empleados ociosos.
La “meritocracia” también encontró su límite. Los asesores, en especial lo relativo con la comunicación en redes sociales, son chicos de 20 años con nula formación académica. Tampoco tuvo un discurso fuerte cuando “la casta” (senadores y diputados) se aumentaron sus sueldos de manera ostentosa, más allá de que es una atribución constitucional.
LA ECONOMÍA, EL PUNTO DÉBIL
Milei se mostró como el gran economista que tenía la solución a todos los problemas del país, pero a casi tres años de gestión la realidad le mostró lo equivocado que está. La apertura indiscriminada de las importaciones (sobre todo desde China), generaron el cierre de miles de fábricas y cientos de miles de empleados despedidos.
Es cierto que las importaciones generaron nuevos empleos, abrieron locales en Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano y otros puntos del país donde se pueden encontrar todo tipo de artículos de dudosa calidad. Sin embargo, el volumen de empleo es menor comparado con los despedidos.
Muchas familias tuvieron que recurrir a préstamos abusivos de bancos y billeteras virtuales, los cuales se tornaron impagables. Ese dato se suma a la desregulación de los alquileres, cuyos costos son similares a un sueldo: el salario promedio de un trabajo de 48 horas semanales ronda $1,200,000.00 y el de 30 horas aproximadamente es de $750,000.00, mientras que un alquiler de dos ambientes ronda los $650,000.00. Los números no cierran.
La realidad también muestra a cientos de personas haciendo fila cada vez que hay una vacante laboral. Según datos oficiales, el desempleo en la Argentina fue del 7,8% en el primer trimestre de 2026, lo que implica una leve baja de 0,1 puntos con respecto al mismo período de 2025 (7,9%). En la comparación interanual se registró una suba de 2,2 puntos de la informalidad laboral (pasó del 42% al 44,2%) y de 1,1 de la subocupación (personas que trabajan menos de 35 horas semanales y están dispuestas a trabajar más).
El sueño de la industrialización con cientos de fábricas distribuidas por toda Argentina, que alguna vez les dio empleo a millones de trabajadores, ya es solo un recuerdo.



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